ruta del Cares

El valle de Caín está excavado por el río Cares de sur a norte, en un circo calizo entre los macizos occidental y central de los Picos de Europa. En Caín comienza la famosa ruta que antiguamente fue la única comunicación con el norte. La ruta del Cares discurre por lo que se denomina la Garganta Divina, siguiendo el curso del río entre la localidad leonesa de Caín y la localidad asturiana de Poncebos. Se trata de un camino de 12 km, literalmente "colgado" en los cortados sobre el río. La labor hercúlea de centenares de hombres posibilitó la ejecución de este desafío titánico contra la naturaleza. La ruta del Cares es el sendero de Pequeño Recorrido PR-PNPE 3 (PR-PNPE 3 Google Earth [KML]) y hoy es la ruta de senderismo más conocida de Picos de Europa, y uno de los senderos más conocidos y visitados de España. La senda del Cares en su origen se estableció sobre tramos de caminos de pastores, ampliados y reforzados a partir de 1916 con la construcción del canal que acompaña en la caminata por la impresionante garganta rocosa que separa las vertientes Leonesa y Asturiana del Parque Nacional. La Garganta del Cares fue llamada la Garganta Divina por Diego Quiroga y Losada, Marqués de Santa María del Villar, «en la que para ver el cielo hay que mirar perpendicularmente hacia arriba, tal es lo cerrado del paso». Actualmente, la Ruta del Cares es frecuentada por miles de turistas que desde Valdeón realizan la travesía a Cabrales o viceversa. (ÁLBUM DE FOTOS)

Sin duda uno de los rincones mas bonitos del recorrido. Puente de los Rebecos, zona de la Covona.

retales de historia sobre la ruta del Cares:

Antes de la construcción del canal y la vía de mantenimiento que hoy se conoce como Ruta del Cares, transitar por la garganta era muy complicado y sobrecogedor. Muchas de las zonas más angostas y estrechas había que bordearlas o rodearlas por "sedos" y canales. Poco nos ha llegado escrito sobre la garganta anterior a la construcción del canal, pero como ejemplo el Conde de Saint-Saud en 1891 en una visita un año antes de ser el primero es ascender al pico Torrecerredo de 2.650 m. en 1892, y quien estableció definitivamente el nombre de Picos de Europa para estas magníficas montañas en el siglo XIX, dijo: «La garganta del Cares se encaja entre murallas cada vez más esbeltas. Tras largas vacilaciones, nos arriesgamos a visitar la garganta aguas abajo de Caín. Es una rendija en la roca por la que trepa una senda de cabras, por la que no se arriesgan las ovejas y a la que dominan las más altas cumbres del macizo, puesto que Torrecerredo, el rey de los Picos, cae sobre este grandioso desfiladero».

Entre 1916 y 1921 se construyó en el desfiladero el Canal del Cares. Fue necesario abrir 71 túneles, trabajando 500 obreros (siendo mayoría gallegos y portugueses) en unas condiciones penosas, y que cobró la vida de once personas, dos de ellas, según las crónicas, fallecieron asesinadas, y tres más murieron al explotar dinamita en el túnel donde dormían. Trabajaron a destajo durante más de cuatro años en lo que fue una obra descomunal realizada a 240 metros sobre el nivel del río. La orografía inaccesible del cañón dificultó en gran medida las tareas de construcción, que requirieron del uso de dinamita y de cuerdas desde las que se suspendían los obreros que realizaron su construcción. El objetivo del canal era abastecer la central hidroeléctrica de Poncebos, pero el mantenimiento obligó a ampliar un viejo camino de cabras que hoy es visitado por decenas de miles de personas cada año.

Entre los años 1945 y 1950, los responsables de la Central eléctrica decidieron habilitar la dura senda paralela al canal para su mantenimiento y limpieza. Fue una obra faraónica. Desde Caín hasta el límite con Asturias toda la senda se hizo prácticamente tallada a mano por la dificultad de su acceso y medios disponibles, y excavada en la durísima roca caliza de montaña. Las obras se realizan a mano, con maza y punteros, pico y pala, disparando con mecha la dinamita y debiendo descolgarse los obreros amarrados con cuerdas a picar o a poner las cargas y ser izados antes de la explosión. A donde las caballerías no podían llegar, los materiales se transportaban con barcazas por el propio canal.

La antigua senda, de la cual pueden verse restos aún hoy en día en algunos de los tramos de la garganta era de gran peligrosidad. Fue abierta entre 1927 a 1931 con un recorrido imposible, siendo más propia de rebecos que de seres humanos, pues en algunas partes del recorrido el trayecto iba por encima del mismo muro del canal e incluso por el interior de los túneles, arrastrándose sobre tablones que se colocaban de un muro lateral a otro. En otras zonas que había que trepar o arrastrarse y se salvaba el río pasando a través de vigas y árboles. Tenía enorme dificultad y peligro, y solo los lugareños más aguerridos se atrevían a utilizarla. Los tramos que se conservan de aquella antigua senda siguen siendo durísimos y peligrosos, con increíbles subidas y bajadas, vértigos y dificultades. Los Cainejos siempre tuvieron pasos preparados necesarios para pastoreo o para su contacto con los pueblos del otro lado, siendo testigo mudo del paso de muchos Cainejos con queso o patatas, etc, a la espalda en cargas de cincuenta kilos o más, camino del mercado de Carreña o de Arenas en Cabrales. Una actividad muy recomendable es contratar un guía local que os podrá llevar a descubrir varios tramos de esta antigua senda.

Manuel Ocharán Posadas, ingeniero de Minas de la Sociedad Electra de Viesgo, y Mariano Zubizarreta Rodrigo, topógrafo de la obra, llegaron al valle a las dos de la tarde de un día de primavera. La actividad en ese momento ya era febril en pueblos acostumbrados a lo contrario. Dinamita, mecha, detonadores, cemento, madera, sacos de grava por cientos, madera y víveres eran trasladados en caballerías por las enriscadas montañas. Los operarios dormían y vivían donde podían: en los propios túneles que iban terminando, casi siempre con sacos para evitar la invasión del agua, en cuevas (como la de Culiembro), donde dormían y cocinaban. Igualmente se construyeron barracones. Una empresa se encargaba de su comida. Para ello, la montaña fue salpicada de numerosas cantinas abastecidas por jóvenes de la zona que traían todo lo necesario del economato. En muchos casos, el sueldo era entregado a la familia de origen, de modo que los hombres que se sacrificaban unos años en Picos de Europa podían disfrutar de cierto bienestar al concluir la obra.

Uno de los momentos más duros que se recuerdan durante esta obra fue la gran nevada de otoño de 1918. 400 hombres que trabajaban entre Culiembro y Caín, amenazados por la falta de provisiones, tomaron la decisión de salir hacia los barracones y almacenes construidos en Los Collaos. Salieron a las cinco de la mañana iluminados por candiles. Algunos de ellos, ya agotados, pensaron en abandonar la ruta apartándose a la orilla. Pero los vecinos de Caín que se encontraban en el grupo tomaron el mando de la columna. Unos se pusieron por delante para dirigir y los demás se fueron a la cola para dar ánimos a los que estaban desesperados. En un momento determinado de su ruta sienten un estruendo y quedan paralizados al oír posteriormente un atronador ruido que les advirtió de uno de los mayores aludes que se conocen en Picos de Europa. La noche se les está echando encima, pero tienen que continuar. Es entonces cuando se encuentran con un caos de rocas, troncos de árboles y toneladas de nieve procedentes de un alud que había caído por la canal de Estorez y que les cierra el paso. Pero continúan hasta llegar a los ansiados depósitos de alimentos en Los Collaos.

Trabajadores en la construcción de la Senda del Cáres. Trabajaban y vivian en el mismo canal.

descripción del recorrido por la senda del Cares (PR-PNPE 3 Google Earth [KML]):

Saliendo de Caín (460 m.) y antes de llegar al "Puente de los Pinteros", encontramos dos casas que en su momento fueron el economato y las oficinas de los trabajadores del canal. Cruzando el puente se llega a la presa que embalsa el agua. El camino, en el margen occidental del río, entra en la garganta por "Los Túneles" paralelos al canal de conducción del agua. Al otro lado de "Las Canales" está el "Canto Mabro", en el margen derecho del Cares. Saliendo de los túneles queda abajo el "Puente de Trascámara", que se utilizaba en el antiguo "sedo", y el invernal de "Casielles". Desde aquí se eleva la impresionante "Canal de Dobresengos" que, desde la misma orilla del Cares, remonta hacia el límite de los dos mil metros de "Hoyo Grande" para dar a través de la "Horcada Caín" hasta el mismo "Pico Urrielllo", pasando bajo las paredes de "Torre Cerredo", con sus 2650 m. que se erige como el techo de los Picos de Europa.

La ruta continúa por el lado izquierdo del río, para pasar a la otra orilla a través el "Puente de Los Rebecos", en el paraje de la "Covona", llamado originalmente "Guayar" por el apellido de un ingeniero de la Viesgo. El puente adquirido de segunda mano fue instalado en plena garganta en 1950 procedente de la "Presa de Doiras" del concejo de Boal, en Asturias, bastante deteriorado desde su instalación. La gravedad de su deterioro obligó a cerrarlo temporalmente en mayo de 1999. La caída de una piedra de gran tamaño provocó un boquete en su superficie y además, agravó la situación de su maltrecha estructura metálica. Tras cubrir la zona desprendida con un parche y advertir con carteles que no fuera atravesado por grupos superiores a seis personas, el puente fue reabierto. Años más tarde, por fin, se restauró adecuadamente.

El trayecto continúa por la zona más cerrada e impresionante denominada "Las Huertas de Sulatranvia", constituyendo el único tramo de la actual senda tallado en los bajíos desplomados del Macizo Central. Todo el resto del trayecto sigue, a distintas alturas, el recorrido del canal por la vertiente del Macizo Occidental, margen izquierda del río Cares. Este enclave es uno de los más fotografiados de la ruta, sobre todo cuando, echando la vista atrás se descubre cómo el sol ilumina el puente sostenido en el vacío y las siluetas de la gente se recortan en el túnel que se acaba de atravesar. Si el tramo de "Los Túneles" deja disfrutar de las entrañas de la boca de la garganta, en las "Huertas de Sulatranvia" el río apaga su sonido por las decenas de metros que lo separan del caminante. Estrecho, umbrío y abismal definen este tramo entre los puentes, donde el miedo invita a no asomarse a buscar las aguas del profundo Cares. Por "La Tranvia" se accede al camino antiguo que comunica Caín con Bulnes y Culiembro por un "sedo" en la pared en cuanto terminan las paredes verticales de "Sulatranvia".

Se vuelve a pasar el río en el "Puente Bolín" (415 m.) a 60 metros del cauce, que hacen que cualquiera que cruce este puente sienta la verdadera dimensión de estas montañas. El actual puente se construyó como consecuencia de la destrucción en 1944, debido a una roca, del anterior paso construido en hormigón, que estaba situado unos metros más atrás y que se llamaba "Puente de Trea" (aún se aprecian sus restos) pero, el primer puente estaba construido con dos troncos de nogales, de los enormes nogales que existían en la Canal de Trea. Para sustituir el puente destruido por la roca, se construyó otro con una gran estructura de madera, que pasó a denominarse de Bolín, en honor de Luís Antonio Bolín Bidwell (1894-1969), director general de Turismo de la época, un personaje con mucha historia y, que colaboró con 5.000 pesetas de su bolsillo para la construcción del mismo. Campillo, el encargado de las obras de la senda, explica las dificultades que representó la construcción de este puente. No fue hasta 1975 cuando la maravillosa construcción en madera, fue sustituida por la actual estructura metálica.

Enseguida encontramos la "Canal de Trea", que nos puede llevar salvando más de 1000m. de desnivel hasta los Lagos de Enol, pasando por el "Refugio de Ario". Según dice Mariano Zubizarreta en su libro: Obras de titanes: «En la Canal de Trea estaba el mayor bosque de nogales que existía en Europa, que se extendía por la vertiente del Macizo Occidental de los Picos de Europa al río Cares. A raíz de la entrada en funcionamiento de la canal, este bosque fue brutalmente explotado, ya que aprovechaban las aguas del canal para llevar flotando la madera hasta Camarmeña, desde donde la lanzaban cuesta abajo hasta "Poncebos"»

Desde aquí, mirando al otro lado tenemos la "Canal de Recidroño", en cuyo costado mana el torrente de "Fuente Prieta", unos metros separado del camino que baja de "La Tranvia" y que alimenta la actual fuente al pie del puente. La "Canal de Recidroño" destaca por las enormes bóvedas naturales que la cierran por arriba. Sobre esta particular formación se sostiene toda la magnífica ladera de "Cuesta Duja", vasto pastizal aislado entre las más señoriales canales del Macizo Central, cuya alargada pendiente invita con asiduidad a las cargas invernales de nieve a asolar el hermoso bosque crecido en esta panda. Los árboles han aprendido a convivir con los frecuentes aludes, y siempre queda un paso abierto para los deslizamientos de nieve, de ahí que el bosque se aparte a ambos lados de la vaguada central de "Cuesta Duja".

A partir de aquí se llega a "El Anchurón de Cabrerizas". En este tramo de la senda, el canal de agua está al nivel del camino, y el canal y la senda aumentan sus dimensiones. Es un recodo en que el canal ralentiza su corriente formando depósitos de arena a modo de playa. A continuación, la senda continúa por "Las Armaduras" hasta el fondo de uno de las grandes curvas que va trazando el camino en la que destaca un pequeño puente de piedra para sortear el intrincado reguero de "Las Párvulas" que baja por la impresionante "Canal de Sollambrio", nombre que viene de "bajo la llambria". Dos carteles se fijan a ambos lados del puente; en uno pone León, el otro dice que se entra en Asturias. Unos metros más allá está "La Portilla", a la entrada de un túnel con varias aberturas al exterior. Quedan restos de la madera que hizo honor al topónimo, una frontera entre tierras hermanas. Mirando desde el lado asturiano por esta aberturas, sorprende la obra del canal en el punto contrario del arco, casi convertido en una especie de acueducto, "Las Armaduras", quedando el curso de agua bajo los pilares, cuya función es sustentar la Senda del Cares. La cabaña de "La Sota" aprovecha un huerto en un extremo de una garganta que, hasta aquí, ha dejado pocas opciones a la vida fuera de la vertical. Hoy en día ya solo quedan unos pocos restos.

"La Madama de la Güertona" era un tramo más de la senda, con techo hecho a base de barrenos y otro túnel en el camino. Pero la Ruta del Cares no deja de ser montaña con los riesgos que ello conlleva. Un gran "argayo" en 2012 se llevó el túnel y el camino, quedando este cortado con un vacío sobre el Cares. Para solucionar el desprendimiento se hizo una pasarela de madera y hierro, con una abertura en el suelo para mirar el río en el fondo del abismo. Una placa y un panel informativo dan cuenta del trabajo e inconvenientes de la obra realizada y el porqué de otorgar el nombre de la pasarela a una de las familias más emblemáticas de la historia del Pico Urriello, la “Pasarela de Los Martínez”. A algo menos de cuatro kilómetros de Caín, está la pequeña pradería de "Culiembro", en las que hay varios edificios. Desde aquí sale el GR-PNPE 202 - "Ruta de la Reconquista", que une Covadonga con el entorno de Cosgaya, en La Liébana Cántabra.

Diversos historiadores, siguiendo crónicas de la Monarquía Leonesa del siglo XII en escritos próximos a la Colegiata de San Isidoro, documentos Mozábares del año 754, o las Crónicas de Alfonso III El Magno en documentos (Scriptorium) redactados sobre el año 900, que narran la batalla acontecida más de 220 años antes (se cree que el año 722) en las laderas del "Monte de Auseva", que posteriormente se dio en llamar en fechas más tardías, como Batalla de Covadonga, por la proximidad a la gran cueva e intereses de la Regnum Astorum e Iglesia para desvincularlo definitivamente del origen de la Monarquía Leonesa, dedujeron que las tropas musulmanas escapadas de la batalla ascendieron monte arriba, viendo cortado su retroceso por el Valle del río Reinazo. Por estas montañas se asomaron a la Garganta del Cares, encontrando paso por estos pastos y canales de "Culiembro", y la subida a los pastos de "Amuesa", por la Canal de "Piedra Bellida". Los árabes derrotados en la batalla, en la que el emir árabe Alkama fue vencido por los trescientos integrantes en huestes visigodas del Rey Pelayo en el "Monte Auseva", huyeron por este recorrido, lleno de impresionantes cortados, muestra las dificultades orográficas a las que se enfrentaron las derrotadas tropas musulmanas. El ejército huído se encontró con la brecha del río Cares, que separa el Cornión del Macizo Central. Fue un momento angustioso, como un callejón sin salida, ya que esta profunda hoz les impedía avanzar. Los cronistas dicen que, tomando como guías forzosos a los pastores, lograron descender de las majadas de "Ostón" por la "Canal de Culiembro".

El "Despoblado de Culiembro" (438 m.), es una auténtica majada en el centro de la Garganta del Cares. Ahora, aunque solo se aprecia una cabaña en buen estado, con tejado de teja, al lado de la senda, las otras pasan desapercibidas porque están unos metros más arriba, rodeadas de nogales. Algo más arriba a 670 m, se encuentra la "Fuente Gonzomera" que en verano está seca o con un fino hilo de agua, y a la derecha, la impresionante "Cueva de Posadoiro" (750 m.) con su acceso por una "Armadura" en piedra escalonada, abrigo de ganado y vivienda de trabajadores cuando constuyeron el canal. El enclave su día fue un pueblo que llegó a contar con una iglesia. Antaño hubo en "Culiembro" un asentamiento humano importante y estable, cuya existencia a tenor de documentos escritos es anterior al siglo XVII. La razón fue ser el único nudo de comunicación desde Covadonga a Bulnes pasando por "Piedra Bellida" y también paso a Caín por los antiguos "Sedos" que aún existen por el Macizo Central cruzando varias canales desde "Piedra Bellida" hasta "Dobresengos" para acabar atravesando por el "Canto Mabro".

En este enclave existía una Ermita bajo la advocación de San Julián. Esta capilla fue motivo de disputas entre los de Caín y los de Poncebos, pues cada uno quería justificar su propiedad, lo que significaba la propiedad de los pastos en consecuencia. En una de estas disputas, los vecinos de Caín decidieron acarrear el santo para su pueblo. Entonces empezaron a caer unas tormentas con rayos y truenos tan ruidosos entre aquellas rocas, que no les permitían moverse del lugar. Aunque no se sabe cuándo se despobló "Culiembro", Vázquez recoge en su libro "En torno a la Peñasanta", que "la imagen de San Julián, obispo, bajo cuya advocación estaba su iglesia, fue trasladada a Camarmeña por los pastores en 1757 aproximadamente". Los últimos restos de la "Iglesia de San Julián de Eliembral" desaparecieron en 1918 con las obras de construcción del canal. Al otro lado del desfiladero destacan los prados de Pando Culiembro, prados de siega con invernales esparcidos por la zona. La collada es puerta de paso a la "Canal de Piedra Bellida". Para cruzar el río se ha habilitado un puente del que se sale trepando por la peña por un camino en que actualmente se han colocado protecciones. Vale la pena bajar hasta la orilla del río Cares para disfrutar del incomparable rincón de "Puente Vieya" (340 m.).

Siguiendo la ruta, hay otra cabaña en un lateral de la "Canal de La Raya". Se trata de la "La Viña", que aprovecha las paredes desplomadas para sus construcciones. Alguna higuera y madroños encaramados en la peña son los frutos de esta majada, que para disfrutarlos hay que esperar a que maduren y caigan al suelo. Enfrente de la canal de la "Raya" está la de "Sabugo". Destaca por su perfecta alineación, y por la torrentera del "Farfao". El chorro de fría espuma brota de la misma peña en un corto recorrido para verter al Cares. Ya no quedan restos de los puentes construidos para cruzar este río y el pequeño y rústico "sedo" que se enfrentaba al "Farfao". Las bocas de las simas del "Sistema del Cerro", cuya profundidad alcanza los -1500 m. situado en la zona de Torrecerredo, es una de las simas más profundas del mundo, y sueltan sus aguas por el "Farfao". La abundancia de agua impide el recorrido desde las bocas altas de la sima hasta este manantial que vierte del Cares. En la "Canal de Sabugo" todos los caminos llegan hasta la "Majada de Montellué".

Se sigue hasta el "Llano de la Sota" y más adelante un enorme agujero nos queda a nuestra espalda que pasa desapercibido pese a su gran envergadura, pero se aprecia con claridad a las personas que inician la ruta desde Poncebos. Se trata del "Juracao". La senda nos lleva ascendiendo por un buen "repecho" hasta llegar a un impresionante saliente rocoso que da vistas al vertical abismo, con sus cuatrocientos metros sobre el Cares, conocido como el "Paredón de los Collainos", y desde aquí continúa la subida hasta "Los Collaos", punto más alto de todo el recorrido (520 m.). El descenso se precipita por un serpenteante sendero en el que se encuentran algunas edificaciones de la epoca de la construccion del canal, hasta el principio de la carretera que va a Cabrales desde Poncebos (218 m.). Justo al final de la bajada se deja a un lado el "Puente de la Jaya" (220 m.), siendo el camino de la canal del Texu que lleva a Bulnes paralelo a rio Duje. Este increíble puente es romano reformado en la época medieval. Desgraciadamente, la parte negativa de las obras fue que se destruyó otro antiguo puente medieval en Poncebos. También desde los "Collaos" se puede proseguir, a la misma altitud, por otra senda que conduce a Camarmeña, único paraje de la Garganta del Cares donde se puede contemplar el "Pico Urriello" o "Naranjo de Bulnes".

Existe una alternativa antes de "Los Collaos" hasta Poncebos, bajando por el sendero del "Escalero" (escaleras talladas en la roca), un camino a menor altura, más cercano al río Cares y mucho más solitario. Se baja por un pequeño sendero antes de llegar a la zona de "Los Collaos" y, aunque el camino después es fácil, la bajada es bastante complicada. El peligro real de esta ruta alternativa son las piedras que caen con cierta frecuencia desde lo alto, consecuencia del tránsito de cabras y senderistas.

Primeros tramos de la Senda desde Caín a la altura de la Canal de Dobresengos, zona Casielles

necesario para caminar por la ruta del Cares:

  • Llevar buen calzado. Preferible llevar botas a zapatillas, porque hay algunas piedras y van a ir mejor.

  • Ir equipado con ropa adecuada para senderismo, sin olvidar alguna prenda para protegernos de la lluvia.

  • Utilizar protector solar y prenda de cabeza que evite insolaciones.

  • Llevar agua porque son muchos kilómetros y no hay mucha sombra. Conviene hidratarse.

  • Llevar un poco de comida, ya que dependiendo del ritmo os puede llevar bastante tiempo, sobre todo si se hace la ruta de ida y vuelta.

  • Una pequeña mochila para llevar el agua y poder meter y sacar la ropa, llevar la comida, etc.

  • Seguir las recomendaciones de higiene y salud

La que fue la última casa habitada en el despoblado de Caín de arriba, hoy en día solo hay cuadras para el ganado.

dificultad y datos de seguridad en la ruta del Cares:

  • Mapa de la Ruta; Perfil de la Ruta; PR-PNPE 3 Google Earth: [KML]

  • Distancia. 12 km (Si se hace ida y vuelta son 24 kilómetros).

  • Dificultad. Baja / Media

  • Tiempo. 3/4 horas (Ida).

  • Altitud. Punto más alto 525 metros.

  • Precauciones: El trayecto entre Caín y Poncebos discurre junto a un precipicio sin protección lateral. Peligro de caída de piedras por efectos naturales o de los animales que pastan sobre la senda. Se debe llevar provisión suficiente de agua, pues no hay agua potable disponible a lo largo del recorrido.

  • Por seguridad para los senderistas, NO SE PERMITE RECORRER ESTE SENDERO EN BICICLETA.

  • No siempre se tiene en cuenta que se trata de un camino de montaña con piedras sueltas. Si se carece de entrenamiento, recomendamos hacer solo una parte del trayecto planificando el regreso en función de sus posibilidades. Una buena opción desde Caín es realizar un tramo del recorrido hasta la "Pasarela de los Martínez", o hasta "Culiembro" sin duda el trayecto más bonito y espectacular, con algo menos de 8 km ida y vuelta.

  • Si tienes vértigo es mejor NO realizar la ruta. Pensad que el camino transcurre entre acantilados muy altos y no se puede abandonar hasta que se llega a Poncebos. Además, el camino tiene una anchura de unos 1,5 metros sin ningún tipo de protección por el lado del precipicio.

  • Si vais con niños: No es recomendable para niños menores de 12 años. El tipo de senda no es apropiada para niños pequeños, porque suelen obviar los peligros del precipicio y no hay barandillas, no están acostumbrados a los caminos de piedras. Si lleváis a niños muy pequeños, lo ideal es cargar con ellos en una mochila porta bebés. Si los niños tienen edad apropiada para hacer la ruta, se les debe explicar bien los peligros. Además, no es recomendable que lleven mochila, porque puede hacer que se cansen y tropiecen más. Lo mejor es llevarlos siempre de la mano, con el niño por la parte interior del camino, y pararse si nos encontramos con alguien.

  • Si deseamos realizar la Ruta del Cáres con niños, podemos tener en cuenta que existen guías que nos podrán tutorizar mientras estamos realizando esta ruta. Además, para que la vuelta no la tengamos que realizar de nuevo andando o llevar un coche al final de ella, ellos se pueden encargar también del regreso por carretera o pistas, para que no nos demos la caminata de nuevo, sobre todo si estamos realizando la ruta con niños o nos apetece esta otra experiencia.

  • Recordar que no hay que tirar desperdicios por el camino. Tenemos suerte de disfrutar de un lugar como este, y tenemos que cuidarlo.

  • La dificultad en el 85 % del recorrido es baja, excepto los 2 km de subida en el regreso a Caín desde el lado de Poncebos. El uso del sentido común os evitará disgustos, es preferible dar la vuelta que forzar. Una buena opción para descubrir adecuadamente maravillosos rincones con seguridad es contratar un guía, que os podrá guiar e interpretar la Ruta del Cares desde un punto de vista geológico, con su flora y fauna, los topónimos y mucho más...

otras actividades que puedes hacer estando en Caín:

Indudablemente, Caín es conocido por la Ruta de Cares, pero son muchas las actividades en la naturaleza que nos brinda el primer Parque Nacional con más de 100 años de historia. Ecoturismo, Rutas de senderismo, travesías de más de un día denominadas trekking, ascensiones a las cumbres más altas, escalada o vías ferrata, espeleología, siendo en este aspecto el parque denominado como "el Himalaya espeleológico", con varias simas entre las 10 más profundas del mundo. Rutas de interpretación ambiental como avistamiento de aves, botánicas, avistamiento de fauna, geológicas, micológigas, etnográficas, y además con los llamativos cambios visuales dependiendo de la época del año, ya que no es lo mismo una ruta de senderismo en primavera con sus flores y mariposas, que la misma ruta con su exuberancia en verano. O en otoño con sus frutos y la vegetación multicolor y espectacular, especialmente de los hayedos. En invierno se puede disfrutar de paisajes nevados sobre raquetas....

Las actividades de trekking más relevantes desde Caín son las subidas a los diferentes refugios de montaña que se pueden realizar en dos o tres días pernoctando en los mismos. Los refugios más accesibles desde Caín son los de Ario y Collado Jermoso, pero al resto, como los de Cabrones, Urriello, Cabaña Verónica, Vega Redonda, Vega Huerta, Vegabaño, Andara y la Tenerosa, también se llega por los impresionantes senderos del parque. Sin duda la actividad de trekking estrella y que se ha abierto paso a nivel mundial es el recorrido de hasta 11 días denominado Anillo de Picos, que se puede realizar por etapas. En Caín, que tradicionalmente ha sido cuna de los mejores guías del macizo, puedes encontrar guías con mucha experiencia realizando el Anillo de Picos que te pueden llevar con seguridad y adaptando los recorridos a tus características, expectativas y forma física. Te recomendamos que contrates un guía para realizar y planificar estas actividades de forma segura.

Hay rutas de senderismo con salida desde Caín que se pueden realizar por cualquier persona capaz de caminar, y con recorridos para todos los niveles de esfuerzo y forma física, con diferentes duraciones para poder pasar un día completo en el valle, una mañana, una tarde, o un par de horas... Se pueden descubrir lugares increíbles y todos los recorridos aseguran unas espectaculares vistas del valle. Caín os ofrece multitud de posibilidades, muchas de ellas totalmente inéditas para la mayoría de visitantes. Una de las actividades más interesantes es la visita a Hayedos, alguno de ellos Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. También y para un nivel más avanzado, desde Caín parten espectaculares "Canales" de dificultad y considerable desnivel: "Dobresengos", "Mesones","Jerreras", "Mueño"..., que se pueden subir y bajar, o hacer de forma circular subiendo por una y bajando por otra a través de "sedos". Estas rutas no son fáciles, y una buena opción es contratar un guía para mayor seguridad.

Si se opta por contratar un guía, cosa que recomendamos para poder disfrutar al máximo del ecoturismo en el valle y su entorno, además de las rutas técnicas explicadas antes, se pueden realizar rutas sencillas y recorrer antiguas sendas casi olvidadas mientras os explican cómo eran las antiguas costumbres y os interpretan el paisaje, la fauna y flora, etc. Cascadas escondidas, bosques apartados, Senderos centenarios de Caín, rutas por caminos ancestrales, tramos de la "antigua senda del Cares", cuevas, barrancos, prados, "majadas", canales, "sedos", lugares tradicionales para curar el queso, el antiguo pueblo: Caín de Arriba, "el Chorco de los Lobos", antigua construcción utilizada por los pastores de Picos para capturar a los lobos que hostigaban el ganado, la Ermita de Corona, donde cuenta la tradición que fue coronado el Rey Visigodo Don Pelayo, o Pelagio, de donde inició la reconquista frente a "los moros"; las fuentes como la "Jarda" o los "Molinos"; los invernales como el "Arnao" o "Cueva Mencía", etc., Charlar con sus gentes, conocer sus costumbres y tradiciones, ver el molino en funcionamiento, disfrutar de lugares únicos y de ensueño. No dejes pasar la oportunidad de conocer mejor el Parque Nacional y las posibilidades que se brindan estando en el corazón de los Picos de Europa, Caín.

Rincones increibles en el valle de Caín. Contrata un Guía

cómo llegar a Caín:

Para llegar a Caín, tienes que ir hasta Posada de Valdeón, en la Provincia de León. Viniendo desde León, hay 139 km. Una opción es que vengas por la N-625 de Mansilla de las Mulas a Cistierna. En un tramo estarás en la N-621 por Crémenes hasta Riaño. Aquí tomas el cruce por la N-625 a la izquierda. Pasas por Vegacerneja. Sigues la ruta por la misma carretera en dirección al Puerto de Panderrueda, saliendo de la carretera que va a Oseja de Sajambre y Cangas de Onís, tomando el desvío a la derecha por la por la LE-2711 antes de llegar al Puerto del Pontón y que va hasta Posada de Valdeón.

El Puerto de Paderrueda, a 1450 m, es un espléndido balcón de los Picos de Europa. Las vistas obligan a detenerse ante el perfil montañoso y espectacular que anuncia las soberbias alturas que nos encontraremos al final del trayecto. A poca distancia está el Mirador de Piedrashitas, donde puedes vislumbrar todo el Valle de Valdeón, en pleno corazón del Parque Nacional de Picos de Europa, espectacular en su conjunto y que concentra los picos más altos de toda la provincia leonesa.

Desde Posada, pasas por Los Llanos y Cordiñanes en dirección a Caín. Las vistas de todo el trayecto son impresionantes. Son paradas obligatorias en tu descenso por el valle, la Ermita de Corona, entre Caín y Cordiñanes, donde según cuenta la leyenda fue coronado rey Don Pelayo, el Mirador del Tombo, pasado Cordiñanes y cerca de Caín, el Chorco de los lobos, una antigua trampa donde era llevado el lobo después de una batida. La carretera de nueve kilometros es estrecha y conviene circular con precaución cediendo el paso el los tramos más anchos.

Si vienes desde Asturias, desde Gijón tienes 141 km. Debes coger la carretera N-625 desde Cangas de Onís, y atravesar el desfiladero de los Beyos en dirección a Riaño. Una vez superado el pueblo de Oseja de Sajambre, llegas al Puerto del Pontón, a 1.280 m. Continúas hasta llegar a un desvío a la izquierda por la LE-2711 que indica Posada de Valdeón. Por el Puerto de Panderrueda, desciendes hasta Posada de Valdeón, atraviesas el pueblo y bajas a Caín, pasando por los pueblos de Los Llanos y Cordiñanes.

Si vienes desde Cantabria, tienes 172 km desde Santander por la carretera N-612 desde Unquera a Portilla de la Reina, pasando por Potes hasta el Puerto de San Glorio a 1609 m. Desde aquí desciendes por la carretera a Portilla de la Reina y tomas el cruce de la carretera LE-2703 hacia el Puerto de Pandetrave a 1562 m, para bajar hasta Posada de Valdeón y Caín.

Dirección de las Casas Rurales de Caín: C/ Gregorio Pérez de María 27B, 24915 Caín. León. Espàña (Coordenadas: 43.212729, -4.904897)