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Hayedos primigenios de León declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO

Caín es un lugar estratégico como punto de partida de muchas actividades, una de ellas es el senderismo para conocer increíbles bosques. El Parque Nacional de los Picos de Europa dispone de verdaderos tesoros, algunos son Patrimonio de la Humanidad, y muchos otros esperan a que los descubras.

La Reserva de la Biosfera de Picos de Europa cuenta con una superficie de más de 60.000 hectáreas y es un elemento de la futura Gran Reserva de Biosfera de la Cordillera Cantábrica, un lugar increíble que nunca hay que dejar de visitar.

La Reserva de la Biosfera de Picos de Europa ha sido el Primer Parque Nacional de España. Fue nombrado por el Rey Alfonso XIII en 1918, con una extensión inicial de casi 17.000 hectáreas. Desde entonces ha tenido dos ampliaciones, en 1995 y 2014. En 2003, la UNESCO aprobó la propuesta de convertirlo, además, en Reserva de la Biosfera. Este espacio natural se encuentra en la cordillera Cantábrica, a caballo entre Asturias, Cantabria y la provincia de León. Representa los ecosistemas ligados al bosque atlántico e incluye la mayor formación caliza de la Europa Atlántica.

La vertiente Leonesa del Parque Nacional de los Picos de Europa está protegida dentro de la Red Natura 2000 con la declaración de Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA), Zona Especial de Conservación (ZEC) y Lugar de Interés Comunitario (LIC).

Los valles de Valdeón y Sajambre atesoran las formaciones vegetales más características, constituidas por extensos bosques de haya y roble que se extienden al pie de los macizos y en la umbría de la Cordillera Cantábrica. Retazos de bosque mixto cantábrico, con presencia de numerosas especies (tilo, fresno, castaño, arce, abedul, serbal de cazadores, etc.) salpican las zonas bajas del norte de la Reserva, alternándose con prados de siega. Extensas praderías y formaciones de matorral orlan la base de las cumbres calizas.

Picos de Europa es el mayor macizo montañoso de naturaleza caliza de la Europa atlántica, presentando una orografía caracterizada por espectaculares desniveles, que en la provincia de León van desde los 320 m. del río Cares hasta los 2.648 m del pico Torre Cerredo. Sus pueblos cuentan con un extenso patrimonio arquitectónico y etnográfico, destacando las mejores representaciones de hórreos de la provincia de León.

Los hayedos primarios son bosques antíguos bien consevados, apenas alterados por el hombre, con relaciones ecológicas complejas, reservas genéticas de los primeros hayedos que colonizaron Europa tras la última Edad de Hielo desde sus refugios glaciares.

El hayedo es uno de los elementos más importantes de los bosques de zona templada y representa un ejemplo excepcional de recolonización y desarrollo de ecosistemas desde la última era glacial. La continua expansión hacia el norte y el oeste del hayedo desde sus áreas de refugio glacial originales en el este y el sur de Europa puede rastrearse a lo largo de los corredores naturales y de los hitos que jalonan el continente.

Los hayedos primarios y maduros de los Picos de Europa en León son indispensables para entender la historia y evolución del género Fagus, que, dada su amplia distribución en el hemisferio norte y su importancia ecológica, tiene una relevancia global. Estos bosques complejos, inalterados, y de zona templada muestran los procesos ecológicos más completos de ejemplares de hayedos puros y mixtos europeos en una gran diversidad de condiciones medioambientales, a través de todas las regiones de hayedos importantes de Europa. Incluyen todas las zonas y altitudes desde la costa hasta la línea de bosques de las montañas y, además, incluye los mejores ejemplos remanentes de los limites externos del rango de hayedos europeos.

El haya, (Fagus sylvática) es una especie reciente, originada en Europa hace un par de millones de años (Cuaternartio), a pafrtir de otra especie del género fagus que existió en el Plioceno (5,3 -2,6 m.a.). Esta especie resistía los periodos fríos a resguardo en fondos de valle y formando parte de la vegetación fluvial. Dutante los periodos interglaciares dejaba sus "refugios" y colonizada el entorno. La Palinología ha confirmado la existencia de grandes bosques de haya hace 9.000 años en los Cárpatos, y en menor concrentración se ha registrado su polen en otros lugares como España.

Durante el periodo templado también se difundían los robledales y los bosques mixtos, que poco a poco eran desplazados por los hayedos. Tras la última glaciación su colonización ha sido más ampliay más rápida, especialmete hace 3.000 0 4.000 años.

Los hayedos colonizan los bosques de forma persistente, generación tras generación, violando las leyes naturales más estables y eliminando a competidores como los robles al reducirles la luz. Las hayas son famosas por el ambiente que crean: espacios neblinosos y oscuros en los que las ramas tienen aspectos fantasmagóricos. Además, el otoño acentúa esta imagen con el manto amarillo y multicolor que forman. En Picos de Europa sobreviven algunos de los hayedos más bellos y antiguos del continente.

El haya es una especie colonizadora excepcional siempre y cuando no le falte humedad ambiental. Además, su ocupación del terreno es agresiva, ya que puede prosperar a la sombra de otros árboles pero impide que medren otras especies bajo su tupido dosel, creando bosques puros. En la Península Ibérica crecen bien en las montañas de la mitad norte, especialmente en las laderas de umbría entre los 900 y los 1.700 metros de altitud, sobre suelos profundos y ricos.

En 2007 se declararón Patrimonio de la Humanidad un conjunto de hayedos antiguos y bien conservados de la cordillera de los Cárpatos; 6 en Ucrania, y 4 en Eslovaquia que sumaban 29.278 ha. En 2011 se amplió el grupo con 5 hayedos Alemanes (4.391 ha.), y en 2017 la lista creció hasta declarar 54 hayedos en 12 países. En España tenemos 6 de estos hayedos, dos de los cuales están aqui en León.

Hayedos Patrimonio de la Humanidad para visitar estando en Caín

El Hayedo de Asotín es Patrimonio de la Humanidad desde el 2017. Está situado en la canal de mismo nombre que da acceso hacia la zona de Collado Jermoso, en el Macizo Central de los Picos de Europa.

Este precioso hayedo está encajado a mitad de la Canal de Asotín, a unos 50 minutos caminando desde Cordiñanes. El acceso hasta el hayedo requiere algo de práctica montañera, pues el camino se debe realizar a través de la conocida Senda de la Rienda, un viejo sendero utilizado antiguamente por pastores y lugareños y que hoy día es la vía más usada para acceder a la zona de Collado Jermoso. Su remota ubicación es el motivo de su excelente estado de conservación.

A mediados del siglo XX la superficie de este hayedo era muy reducida, con árboles dispersos de buen tamaño respetados por la intensa presión ganadera y el aprobechamiento de la leña y madera. Estaba asentado en el mejor lugar para la especie; en la ladera orientada al Norte y en el fondo del valle, donde no falta el agua. El resto del entorno es roca y un inestable canchal de piedras que se desprenden de los farrallones por el efecto del hielos (gelifracción).

Con la reducción de la presión humana, con un cási nulo pastoreo y la reducción casi total del aprobechamiento de la leña y madera, el hayedo ha creado suelo orgánico y ha empezado a colonizar, de abajo hacía la cumbre todo el pedregal, y todo ello a pesar de los contínuos desastres sobre muchos de los grandes ejemplares provocados por aludes y desprendimientos de rocas y piedras que vajan de las laderas del Friero.

El Hayedo de Cuesta Fría, que fue declarado en 2017 Patrimonio de la Humanidad, está situado en la vertiente meridional del Macizo Occidental de los Picos de Europa, al pie de las cumbres calizas de los Moledizos. Ocupa una abrupta ladera en la cabecera de la cuenca del río Dobra, en la divisoria natural con la cuenca del río Cares. Su extensión, estado de conservación y sus espectaculares hayas han hecho que este alejado bosque del Parque Nacional de los Picos de Europa sea declarado por la Unesco como uno de los Hayedos primigenios más representativos del continente europeo.

Sus hayas son testigo de lo que ocurría en el mismo territorio hace cientos de miles de años. Curiosamente el árbol más reconocido del hayedo de Cuesta Fría es un imponente roble, conocido como el Roblón de Cuesta Fría, cuyo perímetro alcanza los 8 metros.

La forma más fácil de acceder a Cuesta fría es a través de la Vega de Vegabaño, desde la población de Soto de Sajambre, localidad situada en el vecino municipio de Sajambre. Pero tambien se puede acceder desde Valdeón.

Merece la pena recorrer en primavera estos hayedos únicos y sumergirse en su frondosidad, y una vez se hace el silencio, podremos escuchar al Pito Negro o picamaderos (Dryocopus martius) y sentir como resuenan con los produndos tamborileos de este ave voluminosa e inconfundible, que realiza su impagable labor sanitaria sobres las hayas al eliminar ingentes cantidades de insectos xilófagos y sus larvas. Huidizo pero fácil de identificar por su plumaje negro a excepción del llamativo capirote rojo que adorna la cabeza de los machos y que en las hembras tan sólo es una mancha roja en la nuca. Es bastante sonora todo el año, en vuelo emite un krrukrruu - krru que recuerda a un grillo más grave y potente. El canto es un sonoro kvi-kvi-kvi repetido en una série rápida. Frecuentemente, utiliza el tamborileo como reclamo sobre los troncos, que es muy potente, las secuencias de los machos son más largas que las de las hembras.

Los hayedos de Odrón, los del Valle de Prada, o Brez entre muchos otros, situados en el valle desde el Puerto del Panderrueda y el Puerto de Pandetrave hasta el Cuvicente y Jultayo en Caín, tienen unas magníficas vistas sobre la zona de la Torre del Friero y Torre Salinas en el Macizo Central, Torre Santa y la Bermeja en el Macizo Occidental de los Picos de Europa.

Caminando por la Senda del Arcediano en el valle de Sajambre, en el Macizo Occidental del Parque Nacional de los Picos de Europa, te sumerges de lleno en bosques ancestrales cargados de historia. Hay muchos más, descúbrelos. .


El bosque más atractivo de todo el Parque Nacional de los Picos de Europa es el hayedo. Las grandes masas forestales compuestas de corpulentas hayas (Fagus sylvatica) cubren las laderas de las montañas que, salpicadas de otras especies, las llenan de tonalidades, formas y contrastes. Nos sumergimos en el misterioso y frondoso hayedo.

El haya florece entre los meses de abril a mayo. La disposición de las hojas de este árbol le permite el mayor aprovechamiento de la luz, dando en el interior del bosque una fuerte sensación de penumbra que hace difícil que prospere el sotobosque.

La existencia de estos bosques está ligada a unas precipitaciones elevadas y repartidas a lo largo del año y numerosos días de niebla (encainada). Forman masas muy densas, donde la luz penetra débilmente, por lo que las únicas especies que aparecen son amantes de sombra. Avellanos (Corylus avellana), serbal de cazadores (Sorbus aucuparia), lauréola (Daphne laureola), lúzula del bosque (Luzula sylvatica), anémona del bosque (Anemone nemorosa), hepática (Hepatica nobilis), pírola (Pyrola minor), y jacinto estrellado (Scilla lilio-hyacinthus) conforman el sotobosque.

A pesar de su aspecto, selvático e impenetrable, durante siglos estos bosques han soportado el asedio humano y hoy en día presentan matorrales de sustitución en numerosos puntos a base de tojos, brezos y piornos.

La importancia y riqueza de estos dos hayedos de la vertiente leonesa de Picos de Europa ha hecho que la UNESCO los seleccione para convertirse en dos de los hitos naturales del planeta. Todos los parajes y monumentos declarados como Patrimonio Mundial poseen un gran valor intrínseco por su historia, belleza y significado para la humanidad entera.

El objetivo del programa es catalogar y preservar este legado para las futuras generaciones, protegiendo la herencia cultural de la humanidad. El Comité de Patrimonio Mundial está integrado por veintiún países elegidos por los 193 Estados Parte que han ratificado la Convención de la Unesco para la Protección del Patrimonio Mundial Cultural y Natural (París, 1972) y es el órgano ejecutivo de esta convención internacional.

En verano, las diferentes especies arbóreas exhiben un verdor refrescante, contrapunto a las temperaturas más cálidas de la estación. La entrada en el otoño confiere al Parque una gran riqueza cromática: las hayas cobrizas junto a los robles y castaños rojizos contrastan con los amarillos abedules y el verde, aún intenso, de brezos y piornos.
En invierno es un bosque desnudo, alfombrado con un espeso manto de hojas. Las nieblas en el hayedo son típicas del verano y el otoño, mientras que en invierno ocupan zonas muy bajas. En primavera, las yemas infladas y rojizas de las hayas apuntan en sus ramas.

La fauna en el bosque

Entre las míticas especies de su singular fauna cabe destacar las vinculadas al dosel forestal como el oso pardo, el lobo ibérico, el venado, el corzo y el escasísimo urogallo. Sobre las cumbres aparece el rebeco, con la población más importante de toda la Cordillera, y múltiples especies de aves: águila real (Aquila chrysaetos), chova piquigualda, buitre leonado (Gyps fulvus) o el quebrantahuesos, (Gypaetus barbatus) un ave rapaz perteneciente al grupo de los buitres, incluida en el Catálogo Nacional de Especies Amenazadas como Especie en Peligro de Extinción y actualmente en fase de reintroducción. En las zonas más altas pervive el gorrión alpino, herencia de épocas de clima más frío. Salmones, truchas y nutrias destacan como especies del hábitat fluvial, junto con anfibios, como el singular tritón alpino.

El ave emblemática de los Picos de Europa es el urogallo (Tetrao urogallus), aunque su figura es cada vez más difícil de observar. Otro ave no tan escasa, pero huidiza y difícil de avistar es el pito negro (Dryocopus martius), un pájaro de mediana envergadura cuyo repiqueteo en los troncos de las hayas es habitual escuchar por el bosque. Más pequeños y abundantes, podemos encontrar al petirrojo (Erithacus rubecula), al carbonero garrapinos (Parus ater), al reyezuelo sencillo (Regulus regulus) y al trepador azul (Sitta europaea), entre otros.

En los prados y herbazales más húmedos podemos observar algunos saurios como el lución (Anguis fragilis).

Entre los mamíferos, los huidizos corzos (Capreolus capreolus) son comunes en estos bosques, el ciervo o venado (Cervus elaphus), así como el gato montés (Felis silvestris), que prefiere zonas boscosas más amplias. Abundan todo tipo de mustélidos como la marta, el tejón, el armiño, la gineta o el turón.

Otro mamífero abundante en el Parque Nacional es el jabalí, que deja huella de su paso nocturno en los prados, para refugiarse de día en la densidad de los bosques.

Lamentablemente, el oso pardo (Ursus arctos) fue exterminado de la zona hace décadas, de manera que, en la actualidad, pueden avistarse de forma ocasional individuos procedentes del núcleo oriental de la Cordillera Cantábrica, que buscan refugio y sustento en estos hayedos. El lobo (Canis lupus signatus), tiene una presencia esporádica en estos bosques por su gran movilidad. El zorro (Vulpes vulpes), también tiene su presencia en este hábitat. ÁLBUM DE FOTOS.

Extinción de grandes árboles y la construcción naval

Los bosques mixtos de robles de los Picos de Europa dieron paso además a los hayedos, debido a la tala específica de grandes robles para la construcción naval, permitiendo el desarrollo de hayas. En el bosque de Cuesta fría podemos observar algunos de los últimos ejemplares de robles con más de 500 años, como el Roblón de Cuesta fría con unos 520 años, un perímetro en la base de más de 8 metros y una altura de casi 20 metros.

Desde antiguo se trató de legislar para la conservación de este bien vital. Antes de Felipe II ya había una legislación referida a la conservación de bosques, pero este monarca fue pionero en legislar para mantener reservas madereras, de ahí que promulgara varios decretos (1560-1570) para garantizar las masas boscosas de la costa norte para barcos y fabricar galeras. Por tal fin se designó a una sucesión de oficiales llamados "conservadores", y a partir de entonces los sucesivos monarcas ampliaron las Leyes que regulaban la extracción de madera, pero la enorme demanda agotó de nuestros bosques los mejores ejemplares.

En el siglo XVII, los buques españoles generalmente se hacían de los bosques peninsulares, sobre todo en los astilleros que se concentraban en el norte, donde había más densidad forestal. Un galeón grande de 560 toneladas necesitaba 900 robles, y sabemos que para una escuadra del atlántico en 1658 de 7 barcos, necesitaron 5000 robles de los bosques de la cordillera cantábrica, y en 1649 se señalaron 8.300 robles para ser talados. En el siglo XVIII la madera para piezas estructurales de un navío de 70 cañones, requeriría una cantidad de madera de roble de segunda labra de al menos 3000 m3, correspondientes a unos 2000 árboles de más de 120 años. Hay documentación que describe detallamente todo ello, llegando incluso a detallarse la necesidad de 3000 árboles para la construcción de determinados navíos.

La necesidad de la construcción de piezas raras o de tamaño especial, hacía que se tuviera que buscar árboles de características específicas en otras áreas, lejos de los típicos bosques de tala establecidos por decreto real para una flota asignada, por lo que había que ampliar el permiso a otras zonas boscosas, por ejemplo en los bosques del actual parque nacional dónde había árboles abundantes con curvas, esenciales para los galeones.

En España en el XVI y XVII, había cierto optimismo sobre las reservas de madera, con la gran masa forestal del Norte, llegándose a expresar la idea que con ellos “se podría construir más de cien mil barcos”, incluso se confirmó tal riqueza de la mano de Juan de Cardona, encargado de recuperar la flota tras el desastre de la “armada invencible”.

Desde los valles más protegidos como el de Vegabaño, la madera de roble se transportaba con carretas tiradas por bueyes por la actual Senda del Arcediano y se llevaba hasta algún lugar del rio Sella que fuera navegable. Este camino de origen romano denominado anteriormente Vía Saliámica, que en este tramo, era utilizado al menos desde el siglo X para transportar los minerales desde Retuerto en León hacia el mar, posteriormente la senda adquiere cierta relevancia al ser utilizada para el transporte de óxido de hierro extraído de las minas de la zona y cuyo comercio en aquella época fue muy importante, su transporte se realizaba en caballerías a través de la misma. La actual denominación de Senda del Arcediano, data del siglo XVIII, cuando D. Pedro Díaz de Oseja, Arcediano de Villaviciosa y natural de Sajambre reserva en su testamento partidas destinadas a la reparación y mantenimiento de la ruta.

Los Hayedos primarios de los Cárpatos y otras regiones de Europa constituyen una propiedad natural patrimonio de la Humanidad de carácter transnacional compuesto por más de cincuenta bosques, principalmente de hayas, distribuidos por una docena de países europeos. Se protege los últimos vestigios de los bosques primarios templados que una vez ocuparon gran parte del continente europeo.

Los bosques protegidos por la declaración forman un ejemplo sobresaliente de bosques templados complejos, tranquilos. Contienen una reserva genética inapreciable de hayas y muchas especies asociadas, y dependientes, de estos hábitats boscosos. Son también un ejemplo sobresaliente de recolonización y desarrollo de ecosistemas terrestres y comunidades después de la última Edad de Hielo, un proceso que aún está en curso.

CARACTERÍSTICAS:

ACTIVIDAD GUIADA (grupo máximo de 6 personas)

Actualmente ofrecemos 2 niveles de actividad guíada e interpretada:


HAYEDOS - Asotín: Ecoturismo guiado e interpretado de una duración de 4/6 horas aprox. (desde 50,00 €/pax)


🧍🏼‍♀️- 150,00 €

🧍🏻‍♂️🧍🏼‍♀️- 150,00 €

🧍🏻‍♂️🧍🏼‍♀️🧍🏻‍♂️- 150,00 €

🧍🏻‍♂️🧍🏼‍♀️🧍🏻‍♂️🧍🏼‍♀️- 200,00 €

🧍🏻‍♂️🧍🏼‍♀️🧍🏻‍♂️🧍🏼‍♀️🧍🏻‍♂️- 250,00 €

🧍🏻‍♂️🧍🏼‍♀️🧍🏻‍♂️🧍🏻‍♂️🧍🏼‍♀️🧍🏻‍♂️- 300,00 €


HAYEDOS - Cuesta Fría. Ecoturismo guiado e interpretado de una duración de 8/10 horas aprox. (desde 65,00 €/pax)


🧍🏼‍♀️- 195,00 €

🧍🏻‍♂️🧍🏼‍♀️- 195,00 €

🧍🏻‍♂️🧍🏼‍♀️🧍🏻‍♂️- 195,00 €

🧍🏻‍♂️🧍🏼‍♀️🧍🏻‍♂️🧍🏼‍♀️- 260,00 €

🧍🏻‍♂️🧍🏼‍♀️🧍🏻‍♂️🧍🏼‍♀️🧍🏻‍♂️- 325,00 €

🧍🏻‍♂️🧍🏼‍♀️🧍🏻‍♂️🧍🏻‍♂️🧍🏼‍♀️🧍🏻‍♂️- 390,00 €

Los programas HAYEDOS en el P.N, INCLUYEN:

-Precio es por el grupo de participantes desde 1 a 6.

- Servicio de guiado por Empresa de Turismo Activo, con rutas registradas en Turismo de la JCyL.

- Servicio de Guía Titulado y Rutas autorizadas por el Parque Nacional de los Picos de Europa.

- Seguro obligatorio de Responsabilidad Civil, específico para la actividad.

- Seguro de Asistencia y Accidentes específico para montaña.

- Material colectivo de seguridad en caso de ser necesario: botiquín, GPS, etc...

- Asesoramiento técnico por personal cualificado.


Los programas HAYEDOS en el P.N., NO INCLUYEN:

- Alojamientos, comidas, bebidas y cualquier extra no especificado en la lista de precios.

- Material personal: equipamiento, ropa, mochila, etc., que será aportado por el usuario.

- Traslados desde Caín al inicio de las rutas.

- Cualquier cosa no especificada en el apartado INCLUYEN.